martes, 15 de diciembre de 2009

Enojo

¿Por qué me enojo así, de esta forma y  con este fervor?, me pregunto.

Por qué siento que se me estalla la cabeza, se me acelera el pulso y suelo representar esa típica imagen de: "esta muchacha se ha salido de sus cabales"... y lo peor de todo, es que suele generarme un estrés y una sensación posterior al suceso, que es sumamente desagradable. Una sensación que me cierra el pecho y me invita a la culpa y al arrepentimiento.

Pues bien, hoy luego de muchos, pero muchos años de preguntármelo, he vislumbrado cual podrìa ser una de las posibles causas de esa característica que está tan aferrada en mí y que tanto detesto a la vez. Que muchas veces me caracteriza y contribuye a la imposición de etiquetas, que luego es muy difícil quitarme.


O casualidad, tiene que ver bastante con el post anterior. Aunque nada es casualidad dicen...
Quizás el haber reflexionado hace unos días sobre el Aquí y ahora ayudó a que hace unos instantes pensara esto que les estoy contando. No lo sé.

Y es que ese enojo tan terrible que suelo experimentar, que brota de mis entrañas como la lava de un volcán. Incontenible, en un proceso que podríamos denominar de todo o nada, no es resultado del ahora.
No es algo que tenga que ver con ese aquí y ahora que tenemos que vivir y experimentar.
Ese enojo es el resultado de una intrincada red de relaciones entre sucesos pasados, este ahora y muchas veces porqué no, especulaciones futuras. Es el producto de continuamente almacenar eventos, clasificarlos, relacionarlos y predecir al respecto, olvidándome fundamentalmente del momento actual.
Olvidándome algunas veces del fundamento de eso que me enoja tanto...


Me enoja tal o cual cosa, porque YA ME HA PASADO ALGO PARECIDO ANTES,

Me enoja tal o cual actitud de tal o cual persona, porque cuando esta persona se COMPORTÓ de tal o cual manera
me mintió.

Me enoja tal o cual actitud, porque a consecuencia de eso, VOY A TENER QUE hacer tal o cual cosa.

Quizás debería comenzar a plantearme internamente algunos de los estos interrogantes,
en esos momentos en que me estoy literalmente "rayando mal" como suelo decir;

Al fijarme por unos instantes en lo que he escrito, queda en evidencia, que todas las frases implican sentencias del pasado, del futuro o conjeturas posibles. Ninguna de ellas tiene algo que ver con el aquí y ahora.

Es simple, es breve, pero para mi fue revelador.

Seguramente de ahora en más, trataré de poner en práctica muchas de estas cosas.

Quizás y ojalá les sean útiles a alguien más.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Acerca del miedo

Se supone que inicié este blog para compartir cosas. Pues bien, hoy voy a compartir algo que me encantó.

Me voy a tomar el atrevimiento de poner un fragmento del libroAntiestrategias. Tácticas para el buen vivir”, de Claudia Noseda. 
Yo no conocía nada acerca de ella y hoy, en mi clase de yoga, la profe nos leyó este fragmento maravilloso que decidí compartir. La autora es Dra. en Psicología Clínica, y se dedica a la recuperación de la salud mediante un enfoque de integración mente / cuerpo. No he leído el libro aún, pero ya estoy en campaña de conseguirlo, porque creo resultará interesante. 

Les dejo el texto, en cuanto consiga el libro y lo lea, les contaré.

Una mente que vive en el presente es una mente sin miedos, y una mente que vive en el pasado o en el futuro es generadora de todos los matices del miedo. La realidad, ahuyenta el miedo, mientras que la imaginación lo atrae. El contacto con los hechos nos provee de ecuanimidad, objetividad y tranquilidad, mientras que dejarnos llevar por nuestras fantasías nos llena de aprensión y de inseguridad. La mayor parte de las cosas que imaginamos no suceden. ¿Qué sentido les encontramos, si lo pensamos de este modo, a la preocupación y al malestar que nos generan los desenlaces posibles o eventuales de las situaciones que tememos?
Si lo más probable es que eso no ocurra, ¿por qué nos debilitamos anticipando lo que todavía no sabemos si sucederá o no?


Dice Krishnamurti: “En este momento, sentado aquí no tengo miedo; no tengo miedo al presente, no me sucede nada, nadie me amenaza ni está tratando de quitarme nada. Pero más allá del momento actual hay un nivel profundo en la mente que está pensando, consciente o inconscientemente, en lo que podría pasar en el futuro o preocupándose por algo de mi pasado que pudiera afectarme. Entonces, es así, tengo miedo al pasado y al futuro.
“Entra el pensamiento y dice: Ten cuidado, que no vuelva a suceder o prepárate para el futuro. El futuro puede ser peligroso para ti. Ahora tienes algo, pero puedes perderlo; puedes morir mañana; puedes perder tu trabajo; puede que nunca logres lo que tanto anhelas; puedes quedarte solo…
“Por consiguiente, es el pensamiento el responsable del miedo, como puedes ver por ti mismo. Cuando te enfrentas a algo directamente, no tienes miedo; sólo lo tienes cuando aparece el pensamiento.”
Seguramente, reconocernos en la plenitud de nuestro ser trae la paz, la constatación de ese instante del “yo soy y estoy aquí”. La serena fuerza y la confianza que surge de ese espacio sin temor que es el presente, ese instante de certeza absoluta donde es posible el reposo y, desde ahí, la apertura a la posibilidad: la dimensión más incierta, pero también la más fascinante del estar vivo.

Fragmento de “Antiestrategias. Tácticas para el buen vivir”
de Claudia Noseda









lunes, 7 de diciembre de 2009

Que pensar y que decir al respecto

En días como hoy, en los que suelo tener esos minutos de ocio y reflexión, también suele venir este vacío, que comienza lentamente a invadir mi conciencia. Un vacío que no solo me preocupa, sino que genera en mí
una serie de dudas, que aunque suelen ser habitantes cotidianas de mi mente, en general tiendo a desalojarlas.

¿Y por qué he incurrido en la reflexión? Pues por varias razones, pero algunas serían;

- Porque un funcionario del gobierno renuncia..... por intolerante, porque no puede aceptar que haya personas que no encajen en el molde, y encima pretendan formalizar su amor.
- Porque no puedo dejar de leer los cientos de comentarios, al pie de una nota en al que "ha muerto una chica en un recital", que solo hacen referencia a lo que "comentó el anterior" en tono agerrido, en tono de imposición de ideas, con una violencia que subyace al texto en sí. Intentando en todo momento demostrar que "hay que buscar al culpable" y no, "buscar soluciones" para que no sucedan estas "cosas-incoherencias".
- Porque hoy, en una de las tantas reuniones laborales, varias de las personas se esforzaron por destruir ideas opuestas, en vez de por construir consenso.Se esforzaron, como suele ocurrir, porque la discusión (o mejor dicho), el monólogo, no trascienda la barrera de la razón propia.

... Y podria seguir asì un rato, aunque seguramente luego, caeré en la cuenta que mi humor a cambiado notablemente, que mi cuerpo se ha entumecido y que las facciones de mi rostro se han vuelto rígidas.
He logrado lo que otros, he logrado absorver todo lo malo que había en cada uno de esos sucesos,
y me lo he puesto a mis espaldas.
No sé con qué intención, no se si por alguna razón, o simplemente por el hecho de que no encajaban en mi, entonces en mi esfuerzo de comparación en busca de diferencias, logré que estas fueran máximas.

Simplemente no lo sé.

Finalmente he reflexionado, y he compartido con ustedes este ratito de duda y de angustia. Espero ya no siga en mi
mucho más.

Gracias.